El Gobierno británico ha pedido al fin perdón por el Bloody Sunday, de 1972. Leído en El País:
Tras la matanza, Londres promovió una investigación de attrezzo para simular la acción del Estado de derecho ante la atrocidad. En solo tres meses, el Informe Widgery exoneró a los soldados, alegó legítima defensa sin pruebas y no explicó por qué algunas víctimas habían sido tiroteadas por la espalda.
¿Les suena? El paralelismo con las explicaciones que propaga Israel sobre el ataque a la flotilla humanitaria -o a Gaza o Líbano- es clamoroso: legítima defensa, eran terroristas y las únicas pruebas en la mano, las que muestran hasta cuatro disparos en los cadáveres de los nueve fallecidos, no parecen existir.
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